MEMORIAS DE ADRIANO


Mi vida, a la que todo llegaba tarde, el poder y aun la felicidad, adquiría un esplendor central, el brillo de las horas de la siesta en que todo se sume en un a atmósfera de oro… Aquella aventura enriquecía pero también simplificaba mi vida; el porvenir ya no importaba. Dejé de hacer preguntas a los oráculos, las estrellas no fueron más que admirables diseños en la bóveda del alba en el horizonte de las islas… Escribí versos que me dieron la impresión de ser menos insuficientes que de costumbre.
El porvenir del mundo no me inquieta; ya no me esfuerzo para calcular angustiado la mayor o menor duración de la paz romana: dejo hacer a los dioses. No es que confíe más en su justicia que no es la nuestra, ni tenga más fe en la cordura del hombre; la verdad es justamente lo contrario. La vida es atroz, y lo sabemos. Pero precisamente porque espero poco de la condición humana, los períodos de felicidad, los progresos parciales, los esfuerzos de reanudación y de continuidad me parecen otros tantos prodigios, que casi compensan la inmensa acumulación de males, fracasos, incuria y error. Vendrán las catástrofes y la ruina, el desorden triunfará, pero también, de tiempo en tiempo, el orden. La paz reinará otra vez entre dos períodos de guerra: las palabras libertad, hmanidad y justicia recobrarán aquí y allá el sentido que hemos querido darles. No todos nuestros libros perecerán; nuestras estatuas mutiladas serán rehechas, y otras cúpulas y frontones nacerán de nuestros frontones y cúpulas; algunos hombres pensarán, trabajarán y sentirán como nosotros; me atrevo a contar con esos continuadores nacidos a intervalos irregulares a lo largo de los siglos, con esa intermitente inmortalidad. Si los bárbaros terminan por apoderarse del imperio del mundo, se verán obligados a adoptar algunos de nuestros métodos y terminarán por parecerse a nosotros.
 
Marguerite Yourcenar
 
Por cierto, el único poema -acaso los últimos de esos versos menos insuficientes que de costumbre- que se conserva del emperador Adriano (Itálica, 24 de enero de 76Bayas, 10 de julio de 138) dice así:
 
ANIMULA VAGULA, BLANDULA                                   
HOSPES COMESQUE CORPORIS,
QUAE NUN ABIBIS IN LOCA
PALLIDULA, RIGIDA, NUDULA,
NEC, UT SOLES, DABIS IOCOS…
 
Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño.
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2 Respuestas a “MEMORIAS DE ADRIANO

  1.  
    Adriano tenía razón.
    Todo es un ciclo, todo va y viene. Paz y guerras, guerras y paz.
    Y todos somos la continuación de un algo a lo que nos parecemos.
    Yo muchas veces siento también esa decepción por la humanidad, y
    quizás el pensamiento que me motiva de nuevo a creer en ella,
    en mi, es ser consciente de que todo vuelve. Se va y vuelve,
    como las olas.
     
     
    Un saludo!
     
     
    Äfrica
     
     
    P.D. Julieta, Julieta….qué hay en un nombre? Nada. Es lo que el nombre nos recuerda.
    Creo que habrá otra Julieta, al menos en la leonera. y es que no dejo de pensar en
    la Julieta mística….qué te parece?
     
     
     

  2. Ya me gustaria a mi ser un poquito más lista para poder hacer un comentario digno de la entrada…solo decir pues que yo si confio en que el hombre recupere la cordura de nuevo….de todas formas  me llegó muy bonito ese poema final de Adriano…
    Saludos y buenas noches…

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