BERNARDO TASSO Y LA CADENA DEL CARPE DIEM


Un ejemplo de cómo opera la cadena de la tradición literaria mediante el procedimiento de la imitatio clásica:
 
Mentre che laureo crin v’ondeggia intorno
a l’amplia fronte con leggiadro errore;
mentre che di vermiglio e bel colore
vi fa la primavera il volto adorno;
 
mentre che v’apre il del più chiaro il giorno,
cogliete ô giovenette il vago flore
de vostri più dolci anni; e con amore
state sovente in lieto e bel soggiorno.
 
Verrà poi’l verno, che di bianca neve
suol i poggi vestir, coprir la rosa,
e le piagge tomar aride e meste.
 
Cogliete ah stolte il flor; ah siate preste,
ché fugaci son l’hore, e’l tempo lieve,
e veloce a la fin corre ogni cosa.
 
 
[Mientras vuestro áureo pelo ondea en torno / de la amplia frente con gentil descuido; / mientras que de color bello, encarnado, / la primavera adorna vuestro rostro. // Mientras que el cielo os abre puro el día, / coged, oh jovencitas, la flor vaga / de vuestros dulces años y, amorosas, / tened siempre un alegre y buen semblante. // Vendrá el invierno, que, de blanca nieve, / suele vestir alturas, cubrir rosas / y a las lluvias tornar arduas y tristes. // Coged, tontas, la flor, ¡ay, estad prestas!: / fugaces son las horas, breve el tiempo / y a su fin corren rápidas las cosas (Trad. Paz Díez Taboada)].
 
El poeta renacentista italiano Bernardo Tasso (1493-1569) es una de las fuentes próximas (las remotas son, claro está, Horacio y Ausonio, “collige, virgo, rosas”) del famosísimo soneto XXIII de Garcilaso de la Vega:
 
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto
enciende el corazón y lo refrena;
 

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

De donde el hilo, convenientemente barroquizado hacia el gusto por el polvo, la sombra y la nada, llegará a Luis de Góngora:

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello,

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Y que cada uno añada los eslabones que quiera…

 

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Una respuesta a “BERNARDO TASSO Y LA CADENA DEL CARPE DIEM

  1. hola q tal. hasta ahora no lei tu comentario. kiero agradecerte el q te hayas pasado x aqui y q espero no sea la ultima. abrazos, Ventu

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