CARLOS SALEM: ALELUYA


Aleluya
¿Cuántas camas tenemos que romper para que dejen de sonrojarnos los tequiero?
Eres ese poema que nunca sé como termina, quizás porque no quiero  que se acabe.
Y mira que me siento libre cuando me encarcelas entre tus piernas.
Aquí la fiesta empieza cuando tú llegas, hay barra libre de caricias y abrazos con gemidos combinados.
Y me encanta ser tu ángel de abajo, cuando juntos pisamos el cielo.
Mis maestros me enseñaron a desconfiar de lo perfecto, pero es que no conocían todas las respuestas que nadan en tu cuerpo. Que llevo meses lamiéndote los rincones más secretos y no he podido besarte ningún defecto.
Y si esto de ser feliz es malo para mi poesía, que se joda mi poesía.
Ahora me toca a mi.
Te quiero.
Así de simple.
Ni siquiera me siento original por eso.
Sólo capaz de derribar media docena de imperios.
No presumo de melómano, pero a veces te corres por Aleluya.
Y Haendel, Leonard Cohen y yo, encantados.
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