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SOBRE LA METAMORFOSIS II: IMPLACABLE KAFKA

Para Kafka, la literatura será ese “refugio interior” del individuo, el lugar donde busca su identidad dentro del colectivo, en este caso, la familia, pero también, por extensión metafórica, la sociedad o el estado; una colectividad que se edifica sobre la eliminación de diferencias y la igualación despersonalizadora y represiva. El primer nivel de esta lucha, y el más inmediato, es el familiar, centrado en la figura del padre: “si quería escapar de ti, tenía que hacerlo también de la familia, incluida mi madre” (y aquí se apuntan lecturas psicoanalíticas). Voluntad y autoridad luchan por desembarazarse una de otra, romper esa falsa relación que sólo se sostiene por un resignado equilibrio impuesto desde fuera: “era un elemental deber de familia sobreponerse a la repugnancia y resignarse”. El rechazo es recíproco: “la tortura tiene para mí una gran importancia y sólo me preocupo de sufrirla o de infringirla” (Cartas a Milena). Como Lautréamont, desea Kafka sembrar el desorden en la familia: “no sólo perdí el sentido de la familia […] era absolutamente negativo, consistente en la íntima separación de ti” (CP). No hay solución posible: “La causa de la imposibilidad inmediata de lograr un equilibrio justo […] dentro de este animal familiar radica en la falta de equivalencia que existe entre sus partes constitutivas, es decir, en la enorme supremacía del poder de los padres frente a los hijos” (de una Carta sobre la educación de los niños).

La transformación/metamorfosis de Samsa es, pues, una provocación deliberada. No obstante, la familia reacciona y se impone: el territorio del individuo –la habitación de Gregor- es invadido por las fuerzas desimbolizadoras (le retiran los muebles  efectos personales, se convierte en un trastero lleno de suciedad; Samsa se aferra al retrato de una mujer que cuelga de la pared…). La estrategia de Kafka es coupar esas pequeñas zonas que el padre deja libres –extendido transversalmente sobre un mapamundi (CP)- y tratar de unificarlas (Jordi Llovet: no hay insularidad, sino transversalidad y, como conseciuencia, universalidad). Fracasados los intentos de liberación por la religión (CP: “tampoco el judaísmo pudo salvarme de ti”) o por el matrimonio (CP: “En realidad, los proyectos matrimoniales fueron el intento más grandioso y esperanzado de salvación, aunque luego, evidentemente, no fue menos grandioso el fracaso final”), el intento de realizar la sutura del cuerpo fragmentado lo llevará a cabo la literatura, transformada en campo de batalla: “con tu aversión atacaste de un modo más acertado mi actividad de escribir […] En dicha actividad había conquistado de hecho cierta independencia respecto a ti, aunque esa independencia recordaba un poco a la del gusano” (CP).

Oponiendo la Poesía a la Prosa hubiera salido derrotado. Pero Kafka instala su obra en la mayor sencillez, en la claridad absoluta, con una prosa casi de informe jurídico o de acta notarial: ¡qué absolutamente terribles resultan la lógica, tranquilidad y humanidad de los razonamientos y sentimientos de ese ser aparentemente monstruoso!, ¡qué inerme la prosa cuando se la ataca desde dentro, usando el Símbolo, pero también la Ironía y el Humor!

“Con mi actividad literaria y todo lo que ésta lleva consigo he efectuado pequeñas tentativas der independizarme, de evadirme, con un  éxito casi nulo” (CP). En este “casi” reside la salvación.

El final de La metamorfosis es otro guiño irónico: la hermana, Grete, también se ha transformado, es ya una mujer hermosa en edad de casarse, es decir, independizarse de los padres legítimamente (con su beneplácito o con su manipulación) y formar su propia familia. Este círculo cerrado era, paradójicamente, una de las aspiraciones vitales de Kafka: lo que le separaría del padre pero, a la vez, le pondría a su mismo nivel, esa altura tan odiada: Pero Kafka tuvo que elegir entre Vida y Literatura y optó por su literatura, esa literatura “sin propósito estético alguno, y menos literario” (Hermann Broch) de la que hizo su vida.

No cuenta el triunfo ni la derrota, al fin y al cabo precisa de ambos momentos (CP: “Si se evade, no puede efectuar dicha transformación, y si la efectúa, no puede evadirse”), sino la necesidad implacable de la lucha. El resultado final puede ser la muerte del individuo-hijo-insecto-artista-escritor (piénsese también en el relato La condena), pero el texto, como el ejemplar de La metamorfosis que Franz dejaba en la mesita de noche de Hermann Kafka, queramos o no, nos acecha con su desgarrada y excesiva realidad.

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SOBRE LA METAMORFOSIS I: KAFKA IMPECABLE

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SOBRE LA METAMORFOSIS DE FRANZ KAFKA (PRIMERA PARTE)

“Mis escritos trataban de ti; en ellos exponía las quejas que no podía formularte directamente, reclinándome en tu pecho. Era una despedida de ti, intencionadamente dilatada.”

CARTA AL PADRE

De todas las alienaciones que sufrió Franz Kafka (judío de lengua alemana entre cristianos checos, burgués anarquizante entre proletarios socialistas…) es sin duda la alienación familiar la que provoca su inestabilidad emocional y condiciona en mayor medida el carácter de su obra. Escritura y realidad íntimamente unidas: la literatura –refugio y salvación– sustituye a la vida en un esfuerzo por superar la impotencia o extrañamiento del artista: “me sentía a salvo escribiendo, podía respirar” (Carta al padre). Purgación, intento de liberación y de reconciliación.

El inicio de La metamorfosis nos advierte: “No soñaba, no”. Creo, pues, que es un camino válido –uno entre muchos- leerlo como un texto decididamente realista y autobiográfico, con la ayuda de la Carta al padre, una autointerpretación más que una confesión.

En su Diario escribe: “Vivo en el seno de mi familia, en medio de las personas mejores y más amables, sintiéndome más extranjero que un extranjero”. Punto de partida de esa metamorfosis o de una transformación más humilde (como quiere Jordi Llovet), de ir por casa, transformación pasajera para el afectado, trágica metamorfosis para la familia. Ese “monstruoso insecto” llamado Gregor Samsa (otra pista más: Samsa oculta un anagrama de Kafka) pertenece a la galería de los seres repugnantes con los que gustaba compararse el autor (por ejemplo, en las Cartas a Milena: “no soy más que un pobre ratón en un rincón de una casa grande” o “el heroísmo de quedarse a pesar de todo se parece al de las cucarachas que nada consigue expulsar de los cuartos de baño”).

Esta misma transformación se puede seguir en la Carta al padre (CP) y en otros textos autobiográficos, con la misma evolución:

1)      Cambios físicos: “mi propio cuerpo se volvió para mí inseguro; crecía, me volvía larguirucho, pero no sabía qué hacer con mi estatura, la carga era demasiado pesada, la espalda se encorvaba.” (CP)

2)      La reclusión en un espacio: “siempre me he ocultado de i ten mi habitación. (CP)

3)      Pérdida del habla (“Es una voz de animal”): “la imposibilidad de una relación serena tuvo otra consecuencia, por otra parte muy natural: perdí la facultad de hablar.” (CP)

4)      Manifestación de la inquietud (“Y, presa de remordimientos e inquietudes, comenzó a trepar por todas las paredes”): “Mi cuerpo tiene miedo y […] se sube por la pared, trepando lentamente” (Cartas a Milena).

5)      Otros procesos psíquicos: necesidad de estímulo, sensación de culpabilidad y mendicidad, miedo a los demás y pérdida de la confianza en sí mismo (CP) culminan en la convicción “de que tenía que desaparecer”.

6)      Algunos episodios concretos literaturizados: “También me horrorizabas cuando corrías profiriendo gritos alrededor de la mesa, persiguiendo a uno de nosotros […] y parecía como si la madre, finalmente, lo salvase. Y al niño le parecía que, una vez más, había conservado la vida por tu misericordia” (CP). Claramente este episodio biográfico se transforma en La metamorfosis en la persecución y el lanzamiento de manzanas por parte del padre que concluye con este impresionante pasaje: “Y Gregorio, con la vista ya nublada, sintió por último cómo su madre, con las manos cruzadas en la nuca del padre, le suplicaba que perdonase la vida al hijo”.

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HONORÉ DE BALZAC: EUGÉNIE GRANDET

 

Al inicio de la novela, “Fisonomías burguesas”, el narrador, siguiendo las técnicas de la novela realista,  realiza una completa presentación de los personajes, la época y el ambiente en que se mueven. Balzac emplea una minuciosa descripción en gradación descendente (de lo general a lo particular), de Saumur y la casa de los Grandet a la familia protagonista y sus amistades (los Cruchot y los Grassins). En este caso, se centra en un completísimo retrato de Félix Grandet, que incluye un extenso flashback o analepsis (con diversas calas desde 1789 hasta 1819, el día del cumpleaños de Eugenia, que es el punto de partida de la acción) para ponernos en conocimiento de los orígenes de la riqueza y el caràcter del “tío Grandet”, siempre vinculados a las diversas vicisitudes de la historia de Francia (la Revolución, la República, el Consulado, Napoleón y el Imperio…) y con las peculiaridades de la vida de provincias (recordemos que “Eugenia Grandet” formaba parte del primer volumen de las “Escenas de la vida de provincias”) dentro del proyecto de La Comedia Humana.

Grandet es un tonelero/vinatero de escasa cultura e instrucción (“era en 1789 un maestro tonelero bien situado, que sabía leer, escribir y contar”) pero dotado de una gran astucia y un instinto infalible para los negocios que ha aplicado a su único objetivo: prosperar y enriquecerse gradualmente. Balzac lo retrata, con irónica maestría (“El señor Grandet dejó los honores municipales sin ningún pesar. En interés de la ciudad había mandado hacer excelentes caminos que conducían a sus propiedades…”), como un arribista en política, un oportunista amoral, un especulador y un negociante sin escrúpulos, que ha aprovechado (y creado) todas las ocasiones que le ha brindado la vida (incluidas una buena boda y unas inesperadas herencias) para enriquecerse y convertirse en el hombre más destacado de Saumur y uno de los más ricos de toda Francia.

El problema más grave de esta desmesurada ambición económica de Grandet es que va acompañada de un terrible rasgo de carácter absolutamente dominante que en ocasiones se convierte en hiperbólico y caricaturesco, y que también será el desencadenante de gran parte de los conflictos posteriores e influirá poderosamente en el desenlace de la novela. Nos estamos refiriendo a su avaricia. La avaricia, ya convertida en característica definidora del personaje (el narrador se referirà a él a menudo simplemente como “el avaro”), condiciona también su vida familiar. El viejo Grandet en su intimidad está rodeado de tres mujeres (La Señora Grandet, su hija, que da nombre a la novela, y la criada Nanón, su perro fiel) que están sometidas de distintas formas a su tiranía, en un microcosmos enrarecido, asfixiante y monótono que sólo se romperá con la llegada del primo Charles, el dandy de París, trágicamente arruinado y  huérfano, y con el giro de la trama hacia la temática amorosa, que, después de un primer amor romántico, transformará a Eugenia en una Penélope multimillonaria que acabará casándose sin amor y enviudando en un plisplás para dedicarse a la caridad cristiana.

Balzac, mediante las reflexiones autoriales del narrador, intenta trascender la avaricia de Grandet y convertirla en un síntoma de una enfermedad social: el materialismo decimonónico que destroza y aniquila los delicados impulsos espirituales o sueños idealistas. El narrador llegará a afirmar que nuestra civilización estará perdida cuando esta nueva mentalidad capitalista, el culto al nuevo dios Don Dinero, se transmita de la burguesía, ahora clase dominante, al pueblo, y lo inunde todo superando el freno moral de tantos siglos de cristianismo. Así, Grandet, más que un individuo, o un pesonaje tipo (el avaro, como Harpagon de Molière o Mr. Scrooge de Dickens) vendría a representar el triunfo de esta nueva mentalidad que tiene su reflejo en una sociedad con distintos criterios (no sólo económicos, sino también históricos, políticos, morales… y no sólo en la gran capital, sino también en las pequeñas y melancólicas ciudades de provincias). Como escribe Charles en su última carta: “el momento de las ilusiones ya ha pasado”, y corrobora hacia el final de la novela el narrador: “El dinero debía transferir sus tonos fríos a aquella vida celeste, e infundir desconfianza en los sentimientos a una mujer que era todo sentimiento”. Así, pues, todo ello afecta a las emociones y pensamientos más íntimas, a las vidas particulares, a la “intrahistoria” que Balzac trató de mostrar en cada una de las piezas de este ambicioso puzzle que es la Comedia Humana.

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INVITACIÓN / INCITACIÓN A JULIO CORTÁZAR (1914-1984)

CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS

Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano.

Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris.

CASA TOMADA

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

REUNIÓN CON UN CÍRCULO ROJO

Usted, como pasa tantas veces, no hubiera podido precisar el momento en que creyó entender; también en el ajedrez y en el amor hay esos instantes en que la niebla se triza y es entonces que se cumplen las jugadas o los actos que un segundo antes hubieran sido inconcebibles. Sin siquiera una idea articulable olió el peligro.

AXOLOLT

Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.

CIRCE

Delia estaba contenta del resultado, dijo a Mario que su descripción del sabor se acercaba a lo que había esperado. Todavía faltaban ensayos, había cosas sutiles por equilibrar. Los Mañara le dijeron a Mario que Delia no había vuelto a sentarse al piano, que se pasaba las horas preparando los licores, los bombones. No lo decían con reproche, pero tampoco estaban contentos; Mario adivinó que los gastos de Delia los afligían. Entonces pidió a Delia en secreto una lista de las esencias y sustancias necesarias. Ella hizo algo que nunca antes, le pasó los brazos por el cuello y lo besó en la mejilla. Su boca olía despacito a menta. Mario cerró los ojos llevado por la necesidad de sentir el perfume y el sabor desde debajo de los párpados. Y el beso volvió, más duro y quejándose.

LA AUTOPISTA DEL SUR

Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde…

LA ISLA A MEDIODÍA

La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo. La pasajera lo había mirado varias veces mientras él iba y venía con revistas o vasos de whisky; Marini se demoraba ajustando la mesa, preguntándose aburridamente si valdría la pena responder a la mirada insistente de la pasajera, una americana de las muchas, cuando en el óvalo azul de la ventanilla entró el litoral de la isla, la franja dorada de la playa, las colinas que subían hacia la meseta desolada. Corrigiendo la posición defectuosa del vaso de cerveza, Marini sonrió a la pasajera. «Las islas griegas», dijo. «Oh, yes, Greece», repuso la americana con un falso interés.

LA NOCHE BOCA ARRIBA

La ambulancia policial llegó a los cinco minutos, y lo subieron a una camilla blanda donde pudo tenderse a gusto. Con toda lucidez, pero sabiendo que estaba bajo los efectos de un shock terrible, dio sus señas al policía que lo acompañaba. El brazo casi no le dolía; de una cortadura en la ceja goteaba sangre por toda la cara. Una o dos veces se lamió los labios para beberla. Se sentía bien, era un accidente, mala suerte; unas semanas quieto y nada más. El vigilante le dijo que la motocicleta no parecía muy estropeada. “Natural”, dijo él. “Como que me la ligué encima…”

LA SEÑORITA CORA

No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica con el nene, al fin y al cabo soy su madre y el doctor De Luisi nos recomendó personalmente al director. Podrían traer un sofá cama y yo lo acompañaría para que se vaya acostumbrando, entró tan pálido el pobrecito como si fueran a operarlo en seguida, yo creo que es ese olor de las clínicas, su padre también estaba nervioso y no veía la hora de irse, pero yo estaba segura de que me dejarían con el nene. Después de todo tiene apenas quince años y nadie se los daría, siempre pegado a mí aunque ahora con los pantalones largos quiere disimular y hacerse el hombre grande.

LAS MÉNADES

─Ahí tiene, ahí tiene a un hombre que ha conseguido lo que pocos. No sólo ha formado una orquesta sino un público. ¿No es admirable?

─Sí ─dije yo con mi condescendencia habitual.

─A veces pienso que debería dirigir mirando hacia la sala, porque también nosotros somos un poco sus músicos.

─No me incluya, por favor ─dije─. En materia de música tengo una triste confusión mental. Este programa, por ejemplo, me parece horrendo. Pero sin duda me equivoco.

LEJANA

30 de enero

Pobre Luis María, qué idiota casarse conmigo. No sabe lo que se echa encima. O debajo, como dice Nora que posa de emancipada intelectual.

PÁGINA ASESINA

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

RAYUELA (CAPÍTULO 68)

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

LOS REYES

TESEO


Vine a eso. A matarte y callar. Sólo mientras Ariana esté en peligro. Apenas la alce a mi nave, todo yo seré voz gritando tu muerte, para que el aire caiga como una plaga en la cara de Minos.

MINOTAURO


Iré delante de ti, trepado en el viento.

TESEO


No serás más que un recuerdo que morirá con el caer del primer sol.

MINOTAURO


Llegaré a Ariana antes que tú. Estaré entre ella y tu deseo. Alzado como una luna roja iré en la proa de tu nave. Te aclamarán los hombres del puerto. Yo bajaré a habitar los sueños de sus noches, de sus hijos, del tiempo inevitable de la estirpe. Desde allí cornearé tu trono, el cetro inseguro de tu raza… Desde mi libertad final y ubicua, mi laberinto diminuto y terrible en cada corazón de hombre.

EL SENTIMIENTO DE LO FANTÁSTICO

Ya no sé quién dijo, una vez, hablando de la posible definición de la poesía, que la poesía es eso que se queda afuera, cuando hemos terminado de definir la poesía. Creo que esa misma definición podría aplicarse a lo fantástico, de modo que, en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción.

Ese sentimiento de lo fantástico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaña a mí desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeño, antes, mucho antes de comenzar a escribir, me negué a aceptar la realidad tal como pretendían imponérmela y explicármela mis padres y mis maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.

SOBRE EL CUENTO

Basta preguntarse por qué un determinado cuento es malo. No es malo por el tema, porque en literatura no hay temas buenos ni temas malos, hay solamente un buen o un mal tratamiento del tema. Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka. Un cuento es malo cuando se lo escribe sin esa tensión que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. Y así podemos adelantar ya que las nociones de significación, de intensidad y de tensión han de permitirnos, como se verá, acercarnos mejor a la estructura misma del cuento.

LAURENCE STERNE: TRISTRAM SHANDY 3

¿No es maravilloso encontrarse con un libro en el que todo es posible? Por ejemplo, encontrarte esto (y es uno de los muchos ejemplos que podríamos aducir) y no saber qué pensar:

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Este “agujero blanco” se halla en la página 99 (inicio del capítulo 18 del volumen II) de la edición que leí… Es imposible asegurar si se trata de un error de imprenta o de una broma del autor, así como cualquier otra posibilidad que pueda ocurrírsenos.

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MAPA DE TRISTRAM SHANDY CON ALGUNAS PECULIARIDADES DESTACABLES (ADEMÁS DE LAS INNUMERABLES DIGRESIONES QUE ROMPEN LA LÍNEA NARRATIVA CONVENCIONAL)

1. Primera publicación (diciembre de 1759) con los volúmenes I (25 capítulos, 1 página completamente negra) y II (19 capítulos, uno de los cuales tiene la extensión de 3 líneas).

2. Segunda publicación (enero de 1761) con los vols. III (42 caps., prefacio tras el cap- 20 y 1 pág. blanca y 2 negras) y IV (incluye un cuento y 32 caps., falta el cap. 24).

3. Tercera publicación (diciembre de 1761) con los vols. V (43 caps. e incluye la famosísima “Tristapaedia”, o enciclopedia con todos los saberes que el padre de Tristram Shandy considera adecuados para su hijo) y VI (con 40 caps., de nuevo la sorpresa de un capítulo de 2 líneas y 2 páginas en blanco, esta vez para que el lector dibuje una mujer hermosa, tan parecida a vuestra amante y tan distinta de vuestra esposa, y un capítulo, el 40, dibuja las líneas narrativas de sus cinco primeros volúmenes y promete, si se enmienda, llegar a la perfección y describir una línea como ésta:

_________________________________________________________________________________________________________________________________________).

Aquí podéis echar un vistazo al maravilloso capítulo 4o:

http://www1.gifu-u.ac.jp/~masaru/TS/vi.140-155.html#ch.40

4. Cuarta entrega (enero de 1765), que incluye los vols. VII (de 43 caps, en mi edición hay 2 caps. XV, pero ya no sé qué decir) y VIII (35 caps., de nuevo uno de 2 líneas).

5- Quinta y última entrega (enero de 1767, hubiesen seguido infinitas entregas pero el autor murió el año siguiente), con el volumen IX (33 caps., se supera Sterene con un capítulo de 1 línea de extensión, y 2 caps. en blanco, 18 y 19, que luego se retoman entre los caps. 25 y 26).

“Dejen contar a las gentes las historias a su manera”.

El texto en el Proyecto Gutenberg:

http://www.gutenberg.org/files/1079/1079-h/shndy10/main.html

Libro completo en SparkNotes:

http://pd.sparknotes.com/lit/tristram/

VER TAMBIÉN:

https://vmontoli.wordpress.com/2013/03/26/laurence-sterne-tristram-shandy-2/

https://vmontoli.wordpress.com/2013/03/02/laurence-sterne-vida-y-opiniones-del-caballero-tristram-shandy-1/

THE PICKWICK PAPERS

Así empieza la versión de la novela de Dickens en dibujos animados realizada en el año 1985. Podéis ver el resto en youtube.

LAURENCE STERNE: TRISTRAM SHANDY 2

TRISTRAM SHANDY 2: GUÍA DE PERSONAJES

TRISTRAM SHANDY: Es el narrador y el protagonista, autor de The Life and Opinions of Tristram Shandy y el chico cuya concepción, nacimiento, bautizo y circuncisión ocupa la mayor parte de la narración. Un adulto Tristram relata algunos aspectos de su historia familiar, especialmente muchos hechos que tuvieron lugar antes de su nacimiento (de hecho no nace hasta el tercer volumen, después de más de 100 páginas de apretada letra). Sus opiniones aparecen continuamente en forma de constantes digresiones, sin embargo, sólo apareces detalles de la vida del autor y se puede considerar al pequeño Tristram  un personaje secundario.

WALTER SHANDY: Es el padre de Tristram, de mente abstrusa y filosófica y continuamente envuelto en complicadas argumentaciones, quiméricas hipótesis y absurdos razonamientos pseudocientíficos.

ELIZABETH SHANDY: La señora Shandy insiste en que la atienda una comadrona, en lugar del Dr. Slop, en el parto de Tristram, por resentimiento hacia su marido que no quiere que su hijo nazca en Londres (por medio hay un complejo contrato matrimonial con pactos al respecto).

CAPITÁN TOBY SHANDY o TÍO TOBY: Tío de Tristram y hermano de Walter. Tras recibir una herida de guerra en parte muy delicada, se retira y se dedica obsesivamente al estudio de la historia y la ciencia militar. De hecho, su quijotismo le lleva a recrear una fortificación en el jardín de su casa. Su temperamento es amable y sentimental; según Tristram, no haría daño ni a una mosca.

CAPORAL TRIM: Su nombre auténtico es James Butler, pero recibió el apodo de “Trim” cuando era militar. Se retiró junto al tío Toby y le hace de sirviente (es su particular Sancho Panza) y le ayuda en su manía de recrear fortificaciones. Su ocupación favorita es dar consejos, para lo cual se vale de elocuentes discursos.

DR. SLOP: El doctor local que, a petición de Walter, actúa como reserva en el parto de Tristram, esperando en la cocina por si fuera necesario. El doctor Slop ha escrito un libro sobre los partos (desdeñando a las comadronas), está interesado en el instrumental quirúrgico y los avances científicos y presume de haber inventado unos fórceps, a la postre responsables de la nariz chata de Tristram.

YORICK: El párroco del pueblo y amigo de la familia Shandy, de nombre coincidente con el bufón de Hamlet de famosa calavera. Es alegre y conversador, ingenioso e incomprendido, detesta la seriedad, las pretensiones y muchas convenciones sociales. Ha sido considerado por la crítica como el alter ego de Laurence Sterne.

SUSANNAH: Doncella de la señora Shandy. Presente en el nacimiento de Tristram, cómplice en su especial bautizo y en parte responsable de la accidental circuncisión del protagonista.

OBADIAH: Sirviente de Walter Shandy.

BOBBY SHANDY: El hermano mayor de Tristram, lo enviaron a estudiar a Londres donde murió.

LA VIUDA WADMAN: Una vecina pretendida con honestos propósitos por el tío Toby.

BRIDGET: Sirvienta de la viuda Wadman y cortejada paralelamente por Trim, aunque cuando el tío Toby renuncia a la viuda, ellos continúan sus relaciones.

LA COMADRONA: Es la encargada de asistir en el parto a la señora Shandy.

EUGENIUS: Amigo y consejero del párroco Yorick. Su nombre significa “bien nacido” y es a menudo la voz de la discreción.

DIDIUS: Leguleyo pedante que concede la licencia a la comadrona.

KYSARCIUS, PHUTATOTIUS, TRIPTOLEMUS y GASTRIPHERES: Junto con Didius, son los intelectuales locales, a los cuales Walter, Toby y Yporick consultan sobre la posibilidad de cambiarle el nombre a Tristram.

EL CURA TRISTRAM: De nombre coincidente con el protagonista, es el clérigo local que se equivoca al registrar el nombre de nuestro protagonista cuando Susanaah no acierta a pronunciar correctamente “Trismegistus”.

LA TÍA DINAH: Según Tristram, su tía es la única mujer de la familia con carácter. Causó un escándalo familiar al casarse con un cochero y tener posteriormente un hijo.

TENIENTE LE FEVER: El objeto preferido de la caridad del tío Toby y el cabo Trim. Le Fever muere dejando un niño huérfano.

BILLY LE FEVER: Hijo del teniente Le Fever. El tío Toby le hace de segundo padre, supervisa su educación y lo recomienda como tutor de Tristram.

VER TAMBIÉN:

https://vmontoli.wordpress.com/2013/07/08/laurence-sterne-tristram-shandy-3/

https://vmontoli.wordpress.com/2013/03/02/laurence-sterne-vida-y-opiniones-del-caballero-tristram-shandy-1/